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Tobynstein

TOBYNSTEIN

¡Vivaaaaaa! ¡La criatura está vivaaaaa! -gritó descontrolado el Dr. Frankenstein, sus ojos desorbitados y embriagado por el triunfo.

Sí, bueno, éste momento lo conocemos todos: cuando el bueno del doctor consigue insuflar vida en un cuerpo fabricado a partir de cadáveres.

Pero… ¿fue éste su primer intento? No, ni hablar. Ya lo intentó de chaval, pero de esto no dice nada la novela ni sus diversas adaptaciones al cine.

Lo intentó junto a sus primos, todos obsesionados con crear vida (algo de familia, seguro) y lo que intentaron fue dar vida a una mascota. Así, como entrenamiento.

Y de eso trata el juego, de los jóvenes primos Frankenstein, que se pasan las noches excavando las tumbas del cementerio de animales de su pueblo.

Todos quieren ser los primeros en devolver la vida a una mascota con la ayuda de un rayo.

¿Quién será el primero en conseguirlo y se convertirá con los años en el famoso Dr. Frankenstein?

 

Preparación de la partida:

Cada jugador escoge un color y recibe un juego de fichas de acción: excavar, coser y robar. Se separan del mazo de tumbas los trozos de cuerpo marcados con un hueso y se colocan boca abajo formando un círculo alrededor del resto del mazo de tumbas. Se dispone aparte el mazo de objetos.

 

 

Mecánica del juego:

Cada turno, el jugador activo dice “Cae la noche” y todos escogen en secreto cuál de las tres acciones posibles llevarán a cabo durante el turno.

Una vez que todos han escogido su opción, el jugador activo pregunta: “¿Alguien roba?

Quien ha escogido robar, si la elección de otro jugador no se lo impide, podrá robar del laboratorio de otro jugador una carta de cuerpo sin coser.

Los robos se resuelven siguiendo el orden de juego. La existencia de un segundo ladrón frustra el robo del primero y el propio. Así que solamente robará el último ladrón siempre que su número sea impar.

Después, el jugador activo pregunta: “¿Alguien cose?

Los jugadores que hayan escogido esta opción pueden unir dos cartas de cuerpo compatibles entre sí. Las cartas son compatibles si son del mismo animal o si tienen el mismo color de sábana. Siempre que haya una cabeza, un tronco y unas patas traseras. ¡Ah! Y los camaleones son como comodines.

Las cartas cosidas no pueden ser robadas con la acción robar.

Y, por último, el jugador activo pregunta: “¿Alguien excava?”

Los jugadores que hayan escogido excavar giran, en su turno, una de las cartas de tumba dispuestas en círculo. Después reponen el hueco con la primera carta del mazo de tumbas.

Las tumbas contienen, claro está, trozos de cuerpo, que los jugadores consiguen para su laboratorio. Pero también sucesos que ocurren por profanar tumbas. Algunos buenos y otros malos. También objetos que los jugadores encuentran en sus paseos por el cementerio. Y son objetos muy valiosos, que permiten hacer cosas que no se pueden hacen hacer de otra manera.

 

 

Objetivo del juego:

Cuando un jugador tiene un cuerpo completo cosido y decide excavar en busca de una carta con rayo debe decir: “Reanimo”. Si después de decirlo abre una tumba con un rayo, su mascota vuelve a la vida y gana la partida. Pero si olvida decirlo, el rayo no surte efecto.

 

 

 

Pero veamos que opinan los eruditos del juego.

 




 

 

FICHA DEL JUEGO
tipo: mesa, familiar
autor: Josep Maria Allué
editorial: Perra Comics / Homoludicus
jugadores: 3 a 6 jugadores
edad: 10+
ideal para: pasar echar unas risas, para picarse
tiempo: 15-30 minutos
tamaño fundas: 56×87 mm
tamaño caja: 100x195x35 mm
precio aproximado: 20 euros

 

 

Ver también: Jugando a… Tobynstein

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